Apuntes para una reforma eléctrica

Medidas que se deberían tomar para reformar el sector eléctrico de acuerdo con el creciente clamor social.

Reforma eléctrica

Después de innumerables parches, entre los cuales la última reforma eléctrica es otro más, el equipo actual al frente de Industria solo ha conseguido aumentar la confusión y el conflicto. Baste con recordar el episodio de la subasta de final de diciembre que fue anulada por el ministro. Parece poco probable, por tanto, que este equipo consiga resolver el problema, y conviene ir diseñando una hoja de ruta de lo que podría ser una verdadera reforma. En todo caso, hay que coincidir con especialistas del sector en que no queda otra solución que eliminar toda la legislación existente y empezar de cero.

El estado de la situación

El diagnóstico del problema es bien conocido: dependencia exterior que ronda el 90 % incluyendo el combustible nuclear, falta total de competencia y libre mercado en todos los ámbitos, con un sector dominado casi totalmente por un oligopolio en manos de multinacionales extranjeras, y que obtiene unos beneficios fabulosos en promedio el doble que en Europa, imbricación muy estrecha de las compañías eléctricas con los poderes del estado, una electricidad cara, una supuesta deuda de la sociedad con las eléctricas denominada ‘déficit de tarifa’, y un recibo de la luz difícil de entender intencionadamente, que incluye diversos costes y pagos poco conocidos como la pagos por ‘respaldo’ que no se usan, el coste de las subvenciones a las centrales de gas que no funcionan, los pagos por interrumpibilidad que llevan 5 años sin necesitarse, y la única parte conocida y que se publicita sin cesar por el oligopolio: las primas a las renovables. Además, una sobreinversión desmedida en centrales de gas que no son necesarias, exclusivamente achacable a un mayúsculo error de gestión del oligopolio, unas centrales hidroeléctricas y nucleares totalmente amortizadas y que se calcula que obtienen rentabilidades de 2 o 3 por uno en el caso de las nucleares, y que pueden llegar hasta 20 por 1 en las hidráulicas, y una fotovoltaica que ya es rentable y solo necesita que no se la frene legalmente.

Algunas propuestas fundamentales

1. Eliminar nucleares e hidráulicas del sistema de subastas, y remunerarlas con la misma rentabilidad que se dice razonable, para las renovables, o sistema equivalente. Algo similar se hace, por ejemplo, en el Reino Unido. Esto permitiría un descenso inmediato del coste de la electricidad para el consumidor final, a la vez que reduciría muy considerablemente el riesgo de generación del déficit de tarifa, pues los costes de distribuidoras y comercializadoras caerían radicalmente. Los beneficios del oligopolio descenderían, sin duda, pero no supondría ningún peligro dado que en la actualidad su rentabilidad casi dobla la europea.

2. Cambio radical del entramado institucional de las grandes compañías eléctricas. Una posibilidad, amparada por el art. 128 de la Constitución, es la intervención directa, o incluso la nacionalización, conveniente y justamente compensada, naturalmente (no olvidemos que esta medida, por radical que parezca, se ha aplicado con cierta frecuencia en el sistema bancario). Sin embargo, esta solución extrema puede y debe intentar evitarse, para acercarnos a un sistema verdaderamente competitivo y de libre mercado que pueda introducir eficiencia a todos los niveles.

Por otra parte, no existe ninguna razón económica que justifique la existencia de economías de escala en los grandes conglomerados energéticos, y por ende la nacionalización: ¿qué tiene que ver una nuclear con una central de ciclo combinado, o con una hidráulica?, y ¿cuál es la relación entre estas dos últimas?; ¿por qué dos centrales hidraúlicas o de otro tipo son más eficientes que una?

La única razón por la cual existen los grandes conglomerados energéticos actuales es política, y concretamente deriva del interés en crear grupos empresariales favorables y devolver favores prestados. Gabriel Tortella ofrece una interesante exposición histórica de esta cuestión desde la guerra civil del siglo pasado, y también considera la nacionalización como opción; varios países europeos la adoptaron, o estaba en vigor a mediados del siglo pasado.

La solución sería por, tanto, reducir la concentración de la oferta actualmente en pocas manos, y hay medios legales suficientes para hacerlo. Lo mejor, desde luego, sería una solución pactada.

Y tampoco debe olvidarse la actual concentración vertical en el mercado de energía, en el que suministradores y oferentes coinciden, de hecho, a través de empresas solo aparentemente distintas. Esta divisón entre oferentes y demandantes debe ser real, y la situación actual radicalmente cambiada

3. Otro conjunto de medidas de carácter más institucional, pero igualmente necesarias.

En primer lugar acabar con el ‘déficit de tarifa’, algo a lo que la primera medida contribuiría decisivamente, una quita, pues es altamente discutible su legitimidad, y desde luego eliminar la legislación perversa que permite su aparición (esto requeriría una liberalización completa de la distribución y comercialización, claro está). La legalidad y justificación de dicho déficit está puesta además en cuestión por un nutrido grupo de expertos, todos ellos han ocupado cargos de responsabilidad en el sistema eléctrico.

Devolución del exceso de Costes de Transición a la Competencia, que fueron cobrados indebidamente y nadie reclamó. Asimismo, los denominados peajes se pueden y deben reducir, simplificándolos en primer lugar; los pagos por interrumpibilidad y respaldo solo deben incluirse si efectivamente esos servicios se utilizan; las subvenciones a las centrales de gas deben desaparecer; las primas a las renovables se deben acompasar a los incrementos de eficiencia del mercado, y de paso, los costes extrapeninsulares se pueden disminuir con facilidad permitiendo el desarrollo de energías renovables en las islas, mucho más baratas que el actual sistema basado en combustibles fósiles.

Finalmente, aunque no menos importante, la legalidad que se ha quebrado completamente para las renovables debe restablecerse de inmediato: esto es de justicia, además de que es imprescindible para ayudar a mejorar la maltrecha imagen internacional de la seguridad jurídica para las inversiones, y en general para cualquier tipo de emprendimiento económico.

Propuestas complementarias

Un segundo conjunto de medidas, no menos importantes, pero probablemente más conocidas, y que se incluyen aquí al objeto de ir avanzando colectivamente hacia un panorama global de la reforma necesaria son las siguientes:

1. Restablecer de inmediato la posibilidad de expansión de las renovables, y muy en particular el autoconsumo fotovoltaico, tanto para consumidores finales, incluyendo la edificación en general, y grandes instituciones públicas y privadas como hospitales, instituciones educativas, ayuntamientos y edificaciones del Estado, como para pequeñas y medianas empresas. Esto permitiría introducir, además, competencia en el mercado, ahorraría en inversión en redes eléctricas, etc.

2. Dentro del apoyo a las renovables, favorecer la minihidráulica y la biomasa. Especialmente esta última es una energía útil de respaldo a las renovables, además de que revitalizaría los sectores agrícola y forestal.

3. Favorecer la expansión de los vehículos híbridos y eléctricos a todos los niveles, pero alimentados con electricidad renovable, proveniente especialmente del autoconsumo.

4. Apoyar la regeneración energética de edificios, fundamentalmente eliminando trabas administrativas y acompasándonos a la legislación europea en esta materia.

5. Aumentar las interconexiones con países limítrofes, especialmente Francia y Portugal, que además de estar obligado de cara a la formación del mercado europeo de la electricidad, sería altamente beneficioso para la penetración de las renovables, y en un futuro próximo nos permitiría ser exportadores de energía solar. Y en este contexto, aumentar las conexiones también con el norte de África.

6. Permitir y favorecer que las centrales de ciclo combinado se desmonten y se instalen en otros países, siempre que devuelvan las subvenciones concedidas, claro está. Y por supuesto, nada de hibernación pagada por los consumidores, otra vez a través de los peajes

Un futuro próximo

Y seguro que hay más, pero estas medidas son un pequeño resumen a vuela pluma, de las que gran parte de la sociedad está ya demandando. Quizás las más novedosas sean la 1 y la 2; pero entrados en materia, hemos visto la oportunidad para sistematizar unas cuantas adicionales, unas más conocidas que otras, pero con matices importantes. El conjunto de medidas incluidas en el apartado 3 también son más o menos conocidas, aunque de nuevo algunas de ellas muy poco, debido a la confusión intencionada en el término peajes del sistema. Y como siempre, este pequeño esquema-aportación, se ha planteado pensando en un futuro próximo que debemos ir perfilando para dentro de no mucho tiempo, si nada se tuerce irremediable y poco probablemente.

Ignacio Mauleón

El PP da marcha atrás sobre el 38,3 % a los presupuestos

Después de la mal llamada «reforma energética» de Soria, que ha consistido en una nueva ronda de impuestos destinada a cubrir el denominado «déficit de tarifa», la valoración ha sido casi unánime: no es una reforma, solo va a cubrir el denominado «déficit de tarifa», y las grandes eléctricas van a trasladar el coste a los consumidores. Al final, quienes van a pagar serán los más débiles, los de siempre: consumidores e inversores en renovables, y en menor medida las empresas de renovables.

La subida de la luz

Constatado esto, cuando las grandes eléctricas han admitido con todo descaro que efectivamente van a trasladar los impuestos, el problema es que esto implica una subida de la luz, que complica aún más su ya muy deteriorada imagen en la ciudadanía. ¿Solución?, cargamos los impuestos en el recibo de la luz, pero lo descargamos, trasladando partidas a los presupuestos del Estado. Dicho y hecho: Soria propone la enmienda en el trámite parlamentario, y el 38,3 % (vaya casualidad, que coincide casi al céntimo con los impuestos que iban a pagar las eléctricas), de las primas a las renovables (el villano número 1), pasan al presupuesto.

Hay que reconocer que la jugada es maestra: las grandes eléctricas no se ven afectadas por los impuestos, el recibo de la luz continúa igual, y siguen pagando los inversores en renovables y ciudadanos en general, vía presupuestos. Así, ahora las renovables, además de ser culpables del precio de la luz, serán culpables del déficit del Estado.

Los astronómicos beneficios de las eléctricas

Desde luego, la ronda de impuestos de Soria probablemente cubrirá el «déficit de tarifa» de este año, pero no de los venideros: eso solo se conseguiría derogando la ley que lo genera, que básicamente reconoce y garantiza unos precios acordes con unos costes que no son ciertos, pues vemos cómo, año tras año, las eléctricas, en su mayor parte en manos extranjeras, obtienen beneficios astronómicos, mientras casi toda la sociedad española sufre angustiosamente la crisis. Y la derogación no sería en absoluto retroactiva, pero no se va a hacer con este gobierno, pues las eléctricas han encontrado una fabulosa fuente de ingresos extra con este mecanismo. Y se debe acabar con el mito y engaño masivo a la sociedad, de que las primas suben el precio de la electricidad y son la causa del «déficit de tarifa»: hasta Moody’s ha reconocido que es justo al revés, que bajan el precio, y en España está archidemostrado que la correlación entre primas y déficit de tarifa es nula.

Donde dije digo…

Sorprendentemente, y cuando ya se daba por hecho, el PP ha retirado la propuesta en la aprobación de la reforma. Ello solo puede deberse a presiones exteriores, probablemente de todos los implicados —inversores internacionales y nacionales, y la propia comisión europea, que viene denunciando la inseguridad jurídica de las renovables en España hace tiempo—. Pero no pensemos que las eléctricas no van a seguir presionando: al presidente de Iberdrola le ha faltado tiempo para amenazar, diciendo que España no se puede permitir pagar 70.000 euros de aquí a 2020 en primas a las renovables. ¿Y qué hay de los cerca de 400.000 millones que nos gastaremos en importar petróleo, gas y uranio, si no tenemos renovables? Esta cantidad supone aproximadamente un 4 % del PIB todos los años, algo que efectivamente no nos lo podemos permitir, especialmente si tenemos en cuenta que los precios del petróleo y gas van a aumentar, y mucho, los próximos años.

En este contexto, finalmente, propongo dos cosas: leer el artículo de Soledad Gallego (‘Las calles por donde no nos dejan pasear‘, El País, 11/11/2012), y por favor, que nos intervengan de una vez, pues Bruselas tiene claro que el autoconsumo y las renovables son la clave: más vale estar en manos extranjeras, por doloroso que sea, que en las de enemigos de la mayoría de los españoles.

El futuro es renovable. In memoriam de Hermann Scheer

Hoy (14 de octubre) se cumplen dos años de la muerte de Hermann Scheer, miembro del Budenstag alemán, presidente de EUROSOLAR y director general del Consejo Mundial para las Energías Renovables (WCRE). Y nada mejor para recordarle que una frase que resume su posicionamiento: «Hay una predicción de la que puedes estar seguro: algún día la energía renovable será la única que se empleará para satisfacer las necesidades energéticas del mundo. Debido a los límites físicos, ecológicos y (por tanto) sociales al uso de la energía nuclear y fósil, al final nadie será capaz de evitar que la energía renovable sea la solución, incluso porque será la única solución que permanezca. La cuestión que nos mantiene en vilo, sin embargo, es si seremos capaces de hacer este cambio radical de modelo energético lo suficientemente pronto como para evitar al mundo daños ecológicos irreversibles y una catástrofe política y social».

Hacemos lo contrario de lo que debemos

Sin embargo, los dos últimos ministros de Energía (PSOE y PP) han actuado en la dirección opuesta, no solo no fomentando las energías renovables, sino atacándolas en beneficio del duopolio eléctrico y las grandes petroleras. Algunos datos nos permiten apreciar la insensatez de esta actitud:

1. España es un país que importa la práctica totalidad de la energía fósil que consume.

2. La energía nuclear no es una solución ni social, ni ecológica ni económica. ¿Saben que las compañías privadas de seguros no cubren los accidentes provocados por las centrales nucleares y deben ser complementados por los estados?, ¿cuál es el valor presente descontado del almacenamiento de residuos nucleares si su duración es de 100.000 años?

3. España es el país europeo con mayor capacidad de generación de energía fotovoltaica. Es decir, estamos “sentados” sobre una fuente inagotable de energía y no la aprovechamos.

Una última frase de H. Scheer explicita lo que una política energética en interés de la totalidad de los españoles debería hacer: «No hay otra opción que romper la estructura de poder del actual sistema energético e (independientemente de eso) movilizar las fuerzas de las energías renovables». Pero quien paga manda…  ¿no, señores González, Aznar y compañía?

Los consumidores pagamos más impuestos a la energía para satisfacer al ‘lobby’ eléctrico

El Consejo de Ministros del viernes 14 de septiembre aprobó una serie de impuestos sobre las energías, destinados a eliminar el llamado «déficit de tarifa», aunque no el mecanismo regulatorio que lo ha generado. Por recordar brevemente los problemas energéticos de España, pueden resumirse en:

  1. Dependencia exterior del 90 % (incluyendo la nuclear), cuando en Europa es del 55%.
  2. Falta de competencia.
  3. Aislamiento internacional.

El paquete de medidas aprobado es puramente recaudatorio y no resuelve ninguno de los problemas energéticos de España, y se destina exclusivamente a satisfacer las presiones del ‘lobby’ eléctrico.

Freno a la insensatez del ministro

No obstante, también se pueden extraer una serie de conclusiones relevantes al respecto. La primera es que no es la reforma de Soria, y la cuestión es de quién es y todo apunta a que el ministro Montoro ha tenido algo que ver, y que el propio Rajoy le ha apoyado finalmente. Esto es positivo, pues han parado por el momento la insensatez del ministro Soria.

Pero parece muy probable que hayan influido las presiones internacionales: el embajador de EE.UU. podría haber advertido sobre represalias en su país a las empresas españolas y los fondos internacionales con subir la prima de riesgo. Pero sobre todo puede haber influido Bruselas, ya que después del apoyo prometido del BCE, y del apoyo acordado a la Banca, las condiciones macroeconómicas se conocen, pero otras solo se han filtrado parcialmente; y entre estas están las relativas a energía, que serían: acabar con el déficit de tarifa, pero también aumentar la competencia, poner impuestos a los ‘windfall profits’ de nucleares e hidráulicas y favorecer a las renovables. Hay, pues, razones para un moderado optimismo respecto a próximas reformas.

Nos toca pagar a los consumidores

¿Y los efectos de estos impuestos? Todo indica que los que recaen en el gas serán trasladados fácilmente a los consumidores de electricidad, y que como el carbón, las nucleares e hidráulicas cobran el mismo precio que el gas, recuperarán una parte de los nuevos impuestos que soportan. Similarmente, los aplicados al petróleo y derivados (no se entiende bien por qué denominados «céntimo verde») también serán trasladados con facilidad a los consumidores.

¿Y los impuestos que recaen sobre las renovables? Precisamente estas energías, como cobran primas fuera de mercado, no van a poder trasladar nada. Así, la carga de los impuestos va a recaer finalmente sobre consumidores y renovables, como siempre.

Miedo al autoconsumo

Pero hay más aspectos relevantes: ¿podemos esperar que esto termine con el victimismo de las eléctricas de Unesa contra las renovables? La respuesta es no, pues su gran temor es que el enorme descenso de coste de la fotovoltaica y otras abra la puerta al autoconsumo, que siguen frenando con apoyo de Soria (de hecho, ya han criticado los impuestos que les tocan).

De paso comprobaremos, una vez más, que las renovables nada tienen que ver con el  déficit de tarifa, pues acabado este los ataques seguirán, y probablemente con mayor virulencia.

Para concluir, se trata de una reforma puramente impositiva que no resuelve ningún problema energético de España, solo destinada a satisfacer al lobby eléctrico. Pero tampoco es la reforma de Soria, que pretendía acabar con la energía solar, y muy especialmente con la fotovoltaica, arruinando a decenas de miles de familias. Parece que puede haber pesado decisivamente la opinión de Bruselas, y dado que son muy favorables a la competencia y las renovables, las razones para el pesimismo generalizado se suavizan… Pero Soria sigue siendo ministro.

Parón a la reforma energética

La tan comentada reforma energética, ya en el anterior gobierno, prometida por este como tarde para fin de julio, y pospuesta repetidamente durante agosto, parece hacerse esperar a día de hoy, pues los nuevos impuestos aprobados el pasado viernes 14 son puramente recaudatorios.

Puede que sea otra de las condiciones que Europa quiera revisar para garantizar el rescate financiero —¡ojalá!—, incluso puede que aunque finalmente se apruebe, se modifique posteriormente.

Soria el desorientado

Simultáneamente Soria parece desorientado: hace poco anunció una reedición del plan Renove en 2013, para consternación del sector del automóvil, pues eso haría bajar todavía más las ventas hasta el año que viene; a los pocos días se retractó. De nuevo a los pocos días, la unión de pequeños agricultores le pidió que dejara de pedir informes, y que tomará decisiones ya. Ahora habla de liberalizar la oferta en las gasolineras para bajar los precios. En Canarias dice que el aumento del IVA no va a causar disminuciones del turismo, cuando el nacional está cayendo en picado, etc. En suma, parece que se dedica a otras tareas de forma poco sistemática, ya que su reforma energética por el momento ha sido parada por alguien con un mínimo de sensatez (¿Montoro?, ¿el propio Rajoy?, ¿la Comisión Europea?).

Pero repasemos brevemente lo filtrado, pues Soria sigue siendo ministro y esto indica sus objetivos: impuesto al gas, que sería fácilmente trasladado en las subastas de energía al consumidor final, ya que su demanda es bastante fija; impuesto a nucleares e hidráulicas, compensado con un alargamiento del plazo en las concesiones, y que además, debido al alza de precios en las subastas de energía se recuperaría; impuestos a las energías renovables, que no se podrían transmitir a precios, pues su oferta está fuera del mercado. Además, los mayores impuestos recaerían sobre la fotovoltaica (FV, 19 %), y después la solar de concentración (SC, 11 %).

Esto puede que sorprenda por lo incoherente —que lo es—, pero quizá tenga una fácil explicación: la SC es hoy por hoy mucho más cara que la FV, y no se prevé un descenso de sus costes a corto plazo. Respecto a la FV, aun siendo cierto que recibe una parte substancial de las primas, eso es una compensación por el riesgo y el esfuerzo asumidos para que su coste haya podido bajar finalmente.

Persecución a las renovables

¿Conclusiones? Primero, Soria continúa con la persecución a las renovables, y segundo, con redoblada intensidad contra la solar, muy especialmente a la FV. La solar de concentración requiere condiciones difíciles de cumplir (grandes extensiones casi planas, 1.000 Has mínimo, equivalente a unos 2.000 campos de fútbol aproximadamente, agua abundante, y mucho sol directo sin nubes). Estas condiciones se dan solo en grandes latifundios pertenecientes a familias muy influyentes de Andalucía, y eso puede influir. En la FV, por el contrario, han invertido 55.000 familias españolas, difícilmente agrupables, y que por eso no pueden reclamar el atropello al que están sometidas permanentemente.

Medidas meramente recaudatorias

Así, no se ve una línea clara para resolver el problema energético español (dependencia externa, falta de competitividad, y aislamiento), sino medidas puramente recaudatorias y desordenadas, diseñadas probablemente bajo presiones variadas. Pero puede haber más. Ahora que la FV es ya competitiva casi sin ayudas, y el autoconsumo está cerca, con o sin las grandes eléctricas, ¿será otro objetivo de las grandes eléctricas destruir por completo el ya muy maltrecho tejido industrial FV en España, para después promocionar el autoconsumo y quedarse con gran parte del negocio (instalación, venta de aparatos, revisiones periódicas, etc.)? Confiemos de nuevo, en las condiciones que Bruselas va a imponer al nuevo rescate, ya que es partidaria de la competencia eléctrica y el autoconsumo.