Hibridízate (I)

Puede que las campañas a favor de los vehículos híbridos y eléctricos tengan trampas ocultas. ¿Conviene ser cautos antes de comprar un coche que funcione con electricidad?

Coches eléctricos y coches híbridos

Hace algún tiempo que los fabricantes de vehículos están llevando adelante una campaña para favorecer la introducción de la electricidad en general como fuente de energía para el transporte, y especialmente para automóviles individuales (vehículos híbridos y eléctricos). Algunas empresas eléctricas se han sumado a la iniciativa, e incluso han desarrollado acuerdos con fabricantes de vehículos. Y aunque, en principio, desde el punto de vista medioambiental y energético resulta una apuesta muy razonable, hay, o puede haber, trampas ocultas que se intentarán analizar en este post.

La cuestión se puede abordar desde dos puntos de vista más o menos diferenciados: el del consumidor y el del planificador energético. Este primer post se dedica al punto de vista del consumidor individual, y el del planificador energético se analizara en un post próximo.

Punto de vista del consumidor

Desde el punto de vista del consumidor individual, en principio la decisión depende del coste, y aquí hay que considerar tanto el desembolso inicial como los gastos posteriores, principalmente en combustible y mantenimiento, y el kilometraje esperable. Y además, en el caso de estos vehículos, está claro que su utilidad depende mucho de otros factores, como son la facilidad de repostaje, autonomía, etc.

Respecto al desembolso inicial, hoy por hoy en general es alto, aunque suele haber ayudas públicas y también de los concesionarios. De todas formas y en el caso español, para que sean fiables las ayudas públicas deben estar dirigidas a la adquisición del vehículo, dada la enorme inseguridad jurídica al respecto que se ha visto recientemente en el sector energético.

En cuanto al combustible, actualmente y más en España, es arriesgado hacer proyecciones sobre el precio futuro de la electricidad, entre otras cosas porque está muy condicionado por decisiones políticas. Tampoco es fácil predecir el precio de los combustibles tradicionales derivados del petróleo, gasolina y diésel, dado que aunque los factores de los que depende son bien conocidos, la situación mundial es de gran complejidad y no es este el lugar para analizarlos, pues requiere un extenso estudio.

Los aspectos relevantes en cuanto a autonomía y repostaje son mejor conocidos: en general son más utilizables los híbridos, y lo serían mucho más si se permitiera el autoconsumo eléctrico de origen renovable. Y por último, también hay que tener en cuenta que la investigación en este campo es muy activa, de modo que los modelos de vehículos concretos disponibles hoy pueden quedar obsoletos muy rápidamente.

Las campañas de publicidad, desde este punto de vista, no son más que otra estrategia comercial para persuadirnos de las ventajas de estos modelos, y al poco tiempo hacerlo igualmente con las de próximos modelos que seguro que aparecerán en el mercado. No olvidemos que algo de esto es lo que ha pasado con los diésel, y muy especialmente en España, donde se han introducido muy rápidamente, justo para convencernos ahora de que emiten gases muy contaminantes —lo que solo es cierto para los modelos antiguos—, y que es mejor cambiar a híbridos o eléctricos.

Esperar y ver

En conjunto, por tanto, la situación es de considerable incertidumbre. Pasos fundamentales que clarificarían la situación es que se permita el autoconsumo eléctrico con energía renovable, que permita las recargas de baterías a domicilio. Además, un marco creíble de medidas de apoyo público es también casi imprescindible para compensar los altos precios. Y la elección en todo caso debería centrarse en vehículos de pequeño tamaño para trayectos cortos, de modo que no se tenga que depender del repostaje, y sin descartar otras opciones, complementarias o alternativas como bicis, eléctricas o no, y motos híbridas. Y aunque es claro que el futuro va en esa dirección, de no ser que se le vaya a dar un uso intensivo que asegure su rentabilidad en relación a otras opciones muy rápidamente, digamos uno o dos años, lo más aconsejable probablemente es esperar y ver.

Ignacio Mauleón

Anuncios

Vehículos eléctricos: el principio del fin del petróleo

Mientras que el petróleo no tiene futuro, los vehículos eléctricos ya están aquí, y por suerte, para quedarse. 

volpe

“No entiendo por qué la gente se asusta de las nuevas ideas. A mí me asustan las viejas”, John Cage, músico y artista del siglo XX. Esta reveladora frase puede servir para explicar cómo está actualmente el sector del vehículo eléctrico en estos momentos en España, y quizás también en Europa. El vehículo de motor convencional lleva tanto tiempo apegado a nuestro imaginario personal que al ciudadano de a pie aún le cuesta ver las evidentes ventajas del eléctrico. Es algo tan obvio que no nos lo acabamos de creer. Las pocas informaciones que aparecen en los medios de comunicación sobre vehículos eléctricos no ayudan. Que aún no están muy desarrollados, que tienen poca autonomía, que todavía son muy caros… Estos argumentos son peligrosos porque se están convirtiendo en tópicos, pero son fácilmente rebatibles.

El petróleo no tiene futuro

Las grandes firmas llevan años y años desarrollando modelos eléctricos porque saben que el petróleo no tiene futuro y que las Administraciones van a ser cada vez más duras con el tema de la emisión de gases. El vehículo híbrido puede que sea una transición hacia el eléctrico pero no es la solución, la evidencia acabará imponiéndose.

Lo de la autonomía es un argumento un tanto maniqueo. Un vehículo eléctrico tiene menos autonomía que uno de gasolina, cierto. Pero pensemos en los desplazamientos que realizamos la mayoría de nosotros a diario en nuestros vehículos: para ir a trabajar, para ir a comprar… ¿Cuántos kilómetros hacemos al día? ¿Realmente es tan importante la autonomía de un vehículo? Además la investigación e innovación en baterías y sistemas de recarga avanzan a un ritmo parecido al de las nuevas tecnologías.

En cuanto al precio, hay que decir que las diferencias de los vehículos eléctricos respecto a los de gasolina no son desorbitadas, y que está demostrado que el mantenimiento de un vehículo eléctrico es hasta tres veces más barato que el de un híbrido. Si lo comparamos con uno de gasolina, el ahorro es más que evidente. Un vehículo eléctrico apenas incorpora elementos mecánicos, lo que le hace prescindir de revisiones rutinarias de cambio de aceite, filtros, etc.

Crecimiento exponencial en ventas

Las ventas de vehículos 100% eléctricos aumentan cada año. Es cierto que nos movemos en cifras muy reducidas aún, sobre todo en coches. Pero el aumento es siempre exponencial. En 2012 se vendieron en España 22 coches eléctricos y solo en el mes de septiembre de este año ya se llevan vendidas 44 unidades. En motos eléctricas también estamos hablando de aumentos superiores al 100% en ventas respecto al año pasado. Pero todavía no vemos una “invasión” de vehículos eléctricos en nuestras ciudades. ¿Por qué? La mayoría diría que aún es pronto, que se trata de un mercado joven o que es difícil arrancar el sector a causa de la crisis. Pero lo cierto es que ya tardamos y que se trata precisamente de un sector por el que apostar e invertir, porque si algo tienen los vehículos eléctricos es futuro. Y ahora es el momento.

Muchos expertos del sector coinciden en que la irrupción definitiva de los vehículos eléctricos en el mercado particular ha de pasar irremediablemente por tres fases. En la primera fase las administraciones públicas deben apostar claramente por el vehículo eléctrico en sus flotas municipales. Esto ya está pasando. Todavía está por ver si se trata de una apuesta clara o un simple gesto ecologista para ser los más modernos. Pero, por ejemplo, en Barcelona más de la mitad de los vehículos de la flota municipal ya son 100% eléctricos, y hace poco la empresa municipal de transportes (TMB) anunció que disponía de un autobús eléctrico en fase de pruebas para incorporarlo a la linea comercial.

Una segunda fase pasa por que las grandes compañías incorporen vehículos eléctricos en sus flotas. Esto también está pasando aunque en menor medida que en las administraciones. Seur ya cuenta con un servicio de motos eléctricas en Madrid para el reparto de paquetería de menor tamaño.

Y la tercera fase antes de normalizar el vehículo eléctrico entre los particulares pasa por que las pequeñas y medianas empresas incorporen los vehículos eléctricos para sus desplazamientos. Algunas empresas han tenido visión de futuro y ya lo están haciendo.

Todos lo queremos

Según la empresa de estudios de mercado GfK, el 46% de los conductores españoles optaría por un coche eléctrcio en su próxima adquisición. En definitiva, se trata de dejarse llevar por la evidencia y dar el paso hacia el cambio. Más de 100 años apegados al petróleo son muchos y seguro que no va a ser rápido, los vehículos de gasolina no van a desaparecer mañana, pero los vehículos eléctricos ya están aquí, y por suerte, para quedarse. Así que cuanto antes nos quitemos la venda de los ojos, mejor para todos.

Vehículos eléctricos