No es solo cuestión de petróleo

Que REPSOL abandone las prospecciones petrolíferas en Canarias es una magnífica noticia, pero no podemos estar tranquilos…

Prospecciones en Canarias

Foto: Greenpeace

Esta semana hemos conocido que REPSOL ha decidido abandonar sus prospecciones petrolíferas en Canarias, ya que el hallazgo de gas es insuficiente. Ante esta buena noticia para Canarias, para los que estamos a favor de la preservación del medioambiente y para cualquier ciudadano que defienda la democracia frente a la imposición de las mayorías absolutas, tres consideraciones.

La primera es ¿por qué se realizaron las prospecciones? ¿Tenían el Ministerio que dirige el Sr. Soria y la compañía Repsol alguna información adicional a la del Gobierno canario y la de todos los que le precedieron para creer que en esa zona había petróleo cuando nunca antes se había defendido esa hipótesis? A la vista de los resultados es evidente que no, por lo que la primera conclusión debería ser que los responsables de la concesión del permiso de explotación y de sus costes habrían de dimitir.

La segunda está relacionada con la política energética española. El Ministerio de Soria se ha centrado en la búsqueda a ultranza de fuentes de petróleo —de hecho Repsol tiene la posibilidad de realizar prospecciones en otros territorios españoles, y parece ser que se está planteando hacerlo en el Golfo de Vizcaya— cuando el precio de este ha caído en picado, lo que hace todavía más difícil que las extracciones sean económicamente rentables. Ya lo intentó con el fracking y ahora con las prospecciones enfrente de la costa canaria. Pero eso sí, ha negado, niega y seguirá negando la posibilidad de potenciar las fuentes de energía en las que España tiene una capacidad de producción prácticamente ilimitada: la solar y la maremotriz. En vez de apoyar una política que potencie la investigación en este tipo de energías con el objeto de hacerlas competitivas con el resto de fuentes, el Sr. Soria las rechaza y opta por buscar, donde no hay, energías convencionales. Así no es extraño que algunos piensen que la política energética del Gobierno está dirigida no por los intereses de los españoles, sino por los de aquellos que facilitarán a los políticos un sillón en el consejo de administración en cuanto dejen el cargo.

Una acción antisocial

Finalmente, las prospecciones de Repsol y la actitud prepotente del Sr. Soria y su Gobierno han supuesto una malísima campaña de marketing. Para Repsol porque le va a costar desligar su imagen de una acción que no solo no le ha resultado rentable —lo que desde el punto de vista accionarial no dice mucho de sus directivos—, sino, sobre todo, porque aparece unido a una acción antisocial, en contra de lo manifestado por la inmensa mayoría de los canarios. Para el Gobierno y el PP porque han demostrado su verdadero talante y lo poco que les importan la opinión de los españoles y los efectos de su política sobre ellos: los canarios, su Gobierno y los movimientos sociales han puesto de manifiesto claramente su oposición —solicitando un referéndum al que se opuso, lo que nuevamente es una “gran acción” de marketing—; tampoco pareció importarles destruir la principal fuente de riqueza y empleo de Canarias, el turismo.

Repsol podrá corregir su error con campañas de marketing que la unan a la defensa del medioambiente, e incluso con el patrocinio de actividades deportivo/turísticas en Canarias. Pero el Gobierno difícilmente podrá hacer olvidar su actitud. Mal negocio económico, pero especialmente de marketing social.

José Luis Calvo UNED

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