Autoconsumo y macroeconomía (4)

La implantación de las renovables y el autoconsumo tendría grandes beneficios para los consumidores y también para la economía española.

Autoconsumo y macroeconomia

El último post de esta serie sobre autoconsumo va a empezar recordando brevemente una historia ajena a la energía, aparentemente, que es la historia de los computadores.

Al mismo tiempo que crecía IBM, la gran empresa de computación, se desarrollaron los pequeños ordenadores y la computación, micro, mini, etc., y muy especialmente la empresa creada por Steve Jobs, Apple. Finalmente, IBM decidió que ese era un mercado interesante que estaba perdiendo y lanzó el primer PC IBM en 1981. Posteriormente incorporó el sistema operativo DOS de una pequeña empresa, Microsoft, propiedad entre otros de un joven informático, B. Gates. Durante bastantes años los PC de IBM compitieron en este mercado, aunque en seguida aparecieron los clónicos y siguieron desarrollándose otras marcas. Finalmente, IBM abandonó la computación personal para centrarse en la producción y venta de grandes computadoras, y todos los servicios informáticos asociados a ellas, incluido el desarrollo de software. Muchas de estas otras pequeñas empresas dedicadas a la computación personal no podían fabricar sus ordenadores, por lo que la producción acabó por trasladarse a países con costes menores, aunque no el diseño ni el software fundamental. Como resultado, hoy día casi todos los equipos microinformáticos los adquirimos en el exterior.

La historia aquí relatada no pasa de ser una breve, aunque ilustrativa, simplificación, e historias parecidas pueden encontrarse en muchos casos de la industria. Uno de ellos, paradigmático también, es el de la fotografía. Recuérdese la omnipresencia de Kodak en la época de la fotografía analógica, y su quiebra y desaparición con la fotografía digital, a la que no supo o pudo adaptarse.

Estas historias son un posible ejemplo de lo que el economista Schumpeter ya a principios del siglo pasado caracterizó como la «creación destructiva», un aspecto clave de la dinámica de la economía capitalista. Curiosamente, un analista político, Moisés Naím, ha llegado recientemente a parecidas conclusiones extendidas a todos los aspectos de la vida económica y política (The end of power).

Miedo al éxito

Pensemos ahora en la energía, y muy concretamente en la fotovoltaica. Quizás es oportuno comenzar señalando que la reciente ola crítica contra la energía FV en algunos países europeos y especialmente España, no se debe de ninguna manera a su fracaso, sino precisamente a todo lo contrario: su espectacular éxito que previsiblemente continúe debido al descenso de su coste. Este descenso se debe, como en todo proceso industrial, tanto al despliegue de la tecnología, que permite ir introduciendo innovaciones prácticas que surgen de su aplicación —learning by doing, o aprendizaje con la práctica—, como por las ventajas de la producción a escala en lugar de por procedimientos artesanales, por ejemplo en las grandes cadenas de montaje.

También, los beneficios económicos obtenidos en la implantación de esta energía revierten parcialmente en mayor investigación y rentabilidad.

En el caso de la FV estos descensos han sido de aproximadamente el 10 % anual sostenido durante los últimos 30 años según el IPCC —el organismo de la ONU encargado de analizar el cambio climático—, y es previsible que continúen, dado el enorme interés que esta tecnología está despertando en todo el mundo, y por mucho que en España se intente bloquear.

En la FV, además, otro factor favorable es su escalabilidad, es decir, que una instalación puede ir desde 1w hasta muchos MGw, algo que no ocurre, por ejemplo, con la nuclear. Esto facilita enormemente su implantación al requerir menos capital inicial y eliminar casi totalmente las barreras de entrada. De hecho así está siendo, y a diferencia de la eólica, que ha sido y es más controlable por grandes empresas, la FV ha sido introducida por pequeños y medianos propietarios e inversores.

Las renovables acabarán por imponerse

Ante este escenario de inevitable triunfo e implantación de las renovables a gran escala, como también hemos comentado en otros posts, caben dos posibilidades: sumarse a él y tratar de gestionarlo para que el cambio de modelo ocurra del modo más conveniente para todos, o intentar frenarlo, lo que es un empeño inútil a medio plazo, a menos que el autoconsumo se declare directamente ilegal, algo que además puede tener graves implicaciones para el interés general (gestión deficiente e incorrecta de las redes, apagones, pérdida de mercados de exportación …).

Pero como en el caso de IBM con el que se abría este post, las grandes compañías eléctricas también pueden encontrar su nicho de mercado en esta nueva situación: podrían convertirse en «agregadores de energía», proveer de material y servicios a los autoproductores, y por supuesto producir energía a gran escala en muchos casos todavía necesarios, gestionando simultáneamente las redes más clásicas.

En suma, que hay grandes beneficios para todos en este modelo, productores de todos los tamaños, y desde luego consumidores, y solo es cuestión de que no se quieran acaparar exclusivamente por alguno de los grupos de interés participantes en el mercado. Además, es verdad que también conviene tener grandes multinacionales energéticas radicadas en España y controladas por capital español: hay proyectos y negocios renovables definitivamente interesantes y que requieren grandes inversiones, en los que se debe participar: eólica marina, CSP, y otros que pudieran llegar. De todas formas, sería mejor que la propiedad de esas grandes corporaciones estuviera lo más distribuida posible, y por supuesto que no ataquen a pequeños productores ni exploten a los consumidores.

La implantación de las renovables, especialmente de las adaptables a bajos requerimientos de financiación, tendría otro tipo de beneficios macroeconómicos. Por supuesto, creación de empleo neto, reducción del déficit exterior, descenso de la prima de riesgo, y en general un aumento de la actividad económica que podría llegar a ser muy considerable. Todas estas ventajas son especialmente importantes en un contexto actual como es el de falta de demanda y actividad para salir de la crisis. Además, en la modalidad de autoconsumo no se requeriría ninguna financiación extra especial.

La manía de ahogar oportunidades

Pero en el caso español, adicionalmente, hay otro beneficio especialmente importante que podrían generar, como es el desarrollo de una clase empresarial de pequeños y medianos productores, e incluso de inversores directos en la industria, en lugar de en construcción o finanzas especulativas. En otras palabras, contribuir a la necesaria revolución industrial que debería haber tenido lugar a lo largo del siglo XIX, como en todos los países avanzados de Europa, y que todavía está pendiente en España. Aquí es un tópico decir que no existe espíritu empresarial, pero eso es una afirmación interesada y tendenciosamente falsa: lo que no existen son oportunidades, y cuando las hay se ahogan, como está ocurriendo con el sector FV.

Por último, merece un comentario el último intento, algo desesperado, de las energías tradicionales para impedir el desarrollo del modelo renovable alternativo, que no es otro que el denominado fracking: otra huida hacia adelante, y peligrosísima. Las renovables son mucho más baratas, seguras y ciertas, y el fracking no es más que el último intento, hoy por hoy, de una industria basada en la explotación de los combustibles fósiles y condenada a medio plazo a reconvertirse o desaparecer. Y la propaganda al respecto sobre EE.UU. es falsa, o al menos incompleta: la nueva administración está apostando más que nunca por las renovables, así como los mayores productores mundiales de petróleo (Arabia Saudí, Abu Dhabi, Dubai, los Emiratos Árabes Unidos…).

Ignacio Mauleón

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3 comentarios en “Autoconsumo y macroeconomía (4)

  1. Nos hemos pasado por aquí a razón de un comentario vuestro que hemos leído en un blog de La Vanguardia. Estamos todos en el mismo “carro” de las renovables.
    Enhorabuena por este post. Creemos que en el subtítulo de “las renovables acabarán por imponerse” está la esperanza de todos los afines y de los que luchamos por esto 😉

  2. Pingback: Energía fotovoltaica y energía solar termoeléctrica ¿competidoras o complementarias? | Todo Sobre Energía

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