Autoconsumo calorífico y cogeneración (3)

Las energías renovables permiten tener agua caliente y calefacción a mejor precio.

AUTOCONSUMO CALORIFICO

El autoconsumo energético, aunque hasta ahora se ha enfocado casi exclusivamente como eléctrico-fotovoltaico, tiene muchos más aspectos que se están desarrollando ya, y concretamente el calorífico. Es cierto que el calor en gran medida se obtiene del gas, mucho más barato que la electricidad, y que en la industria se ha sustituido mucho por quema directa de residuos. Todo esto hace que quizá el proceso sea menos urgente, aunque aquí también caben ahorros significativos, especialmente en el sector residencial.

En primer lugar, hay al menos tres formas, o fuentes energéticas, básicas para la generación de calor: biomasa, geotérmica, y termosolar.

La biomasa

La biomasa es quizá la más extendida, y consiste simplemente en quemar material de origen vegetal, en general madera residual suministrada directamente, o más modernamente en forma de pellets, elaborados con procesos industriales algo más complejos, aunque poco. Esto puede hacerse a nivel doméstico en forma de estufas enormemente eficientes, es decir, que aprovechan del 80 al 90 % del poder calorífico de la madera quemada, y que no generan residuos de humo o los canalizan adecuadamente de modo que no afecten a los consumidores. Además, fácilmente se puede combinar la generación de calor ambiental con la obtención de agua caliente, que puede destinarse al uso habitual, y que también puede inyectarse directamente en los tradicionales sistemas de calefacción.

Este procedimiento es «escalable», en el sentido de que puede aplicarse en unidades de pequeño tamaño, viviendas particulares típicamente, hasta en edificios y sector servicios de mayor volumen —hospitales, ayuntamiento, centros comeriales, etc.—. Hay que destacar, que también puede adaptarse a la generación de electricidad con relativa facilidad.

En este proceso de cogeneración se puede primar una u otra energía, aunque lo más habitual es generar electricidad de forma subsidiaria, especialmente si existen otros métodos renovables basados en el autoconsumo para generarla. De todas formas, junto al almacenamiento de electricidad, esta fuente energética proporcionaría la solución definitiva a la intermitencia de la electricidad generada por la FV y la minieólica. Y lo más positivo es que existen ya soluciones comerciales que resuelven todas las posibilidades que se han mencionado, al menos fuera de España, y además a precios competitivos.

La termosolar

La termosolar es la siguiente más conocida para la generación de agua caliente especialmente, aunque su desarrollo ha sido algo desigual y abrupto. En general ha sido aplicada a pequeña escala en el sector residencial desde hace muchos años, cuando empezaron las preocupaciones por la sostenibilidad del modelo energético basado en los fósiles —concretamente en la presidencia de Carter en EE.UU., hace unos 30 años, y en Alemania después del accidente de Chernóbil—. Pero esto en realidad es una ventaja, pues es escalable, es decir, que puede instalarse rápidamente también a gran escala, a diferencia de las energías fósiles que suelen requerir grandes inversiones y solo están disponibles a plazos largos.

Al no haber sido su desarrollo y despliegue masivo, las reducciones de coste han resultado menores aunque podrían serlo en el futuro.

Una ventaja es que mediante bombas de calor puede generar también frío y aire acondicionado en climas soleados, lo que aumenta mucho su eficiencia económica. También puede generar calor directamente, inyectando el agua en los sistemas de calefacción. E incluso podría emplearse para precalentar agua o algún otro líquido, cuya temperatura terminara de subir posteriormente para generar electricidad en una turbina convencional, aunque este proceso esté todavía en fase de exploración.

La geotérmica

Finalmente, la geotérmica de baja temperatura, permite recuperar agua calentada a 40 o 60 grados utilizable en sistemas de calefacción directamente, especialmente si se basan en métodos de suelo radiante. Puede que sea necesario aumentar algo más la temperatura del agua recuperada, lo que puede llevarse a cabo fácilmente por numerosos procedimientos, renovables o no. En cualquier caso puede estar permanentemente disponible, y es también un procedimiento de generación de energía escalable, es decir, que puede aplicarse a gran pero también a pequeña escala. Entre sus inconvenientes puede destacarse que es todavía algo cara, pero esto, como siempre, puede variar rápidamente si se favorece su despliegue, por ejemplo mediante ayudas públicas.

Y por supuesto, aunque no cuadre directamente en este post, no debe desdeñarse el autoconsumo en el transporte, es decir, la generación de electricidad por métodos renovables basados en el autoconsumo, para almacenarla en vehículos privados, automóviles convencionales, motos de todo tipo, e incluso bicicletas.

Ignacio Mauleón

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