Autoconsumo eléctrico: la visión ‘larga’ (2)

Alternativas para mejorar a largo plazo el autoconsumo energético.

Autoconsumo eléctrico

Aunque en el momento actual la opción de autoconsumo más inmediata, y por la que apuesta casi exclusivamente la industria —o lo que queda de ella—, es la fotovoltaica (FV) con Balance Neto, a plazo algo más largo —pero no mucho—, existen alternativas que se deberían ir explorando por parte sobre todo de empresas del sector renovable, dado que poco apoyo se puede esperar de la legislación actual y futura.

Combinar fuentes de energía

Hay varios puntos en los que es posible mejorar el enfoque del autoconsumo FV. En primer lugar se puede explorar la combinación con otras fuentes de energía, y muy particularmente la minieólica: el viento y el sol no siempre coinciden, con lo que sería factible cubrir diferentes períodos y horas de demanda. Por ejemplo, en la costa hay más viento y es más regular —las brisas marinas—, en verano hay más sol que en invierno, y en todas las épocas hay más viento generalmente durante la noche.

La dificultad todavía es que los costes de la minieólica no han bajado a la misma velocidad que los de la FV, pero es previsible que lo hagan en un futuro próximo si se empieza a implantar, debido a la reducción de costes por la producción a escala, siguiendo el bien conocido proceso habitual en la industria.

Otra fuente energética obvia con la que se puede combinar es la biomasa, que puede producir electricidad con instalaciones muy sencillas y baratas, al menos para consumidores de cierto volumen. A este respecto, el creciente desarrollo y aumento en el consumo y producción de pellets de madera prensada a precio muy competitivo, hacen que esta opción sea cada vez más viable.

Una opción, sin duda, es el biofuel. La gran ventaja de esta fuente es que además resulta ‘gestionable’ a voluntad, es decir, que puede producir energía cuando se necesite simplemente encendiendo o apagando las turbinas, de manera que podría cubrir los desajuste entre producción y demanda de las restantes fuentes renovables.

E incluso se podría ir algo mas allá, y optar por fuentes no renovables como el gas o el diésel, que siempre pueden resultar más rentables que comprar energía a la red, aunque a largo plazo no sean recomendables.

Respecto a la biomasa, por otra parte, si bien es cierto que al quemarse produce CO2, existen métodos de captación y almacenamiento total o parcial de este gas, de modo que el CO2 captado en el crecimiento de la materia vegetal no se devolvería a la atmósfera, y ello haría de esta energía la más respetuosa ambientalmente de todas las renovables.

Una ventaja adicional de la biomasa es que se puede emplear simultáneamente para generar calor, es decir, un proceso de cogeneración; e incluso podría generar frío mediante una bomba de calor, con lo que el proceso sería de ‘tri-generación’.

Soluciones de este tipo ya existen especialmente fuera de nuestro país, y todo es cuestión de que las empresas del sector las desarrollen y ofrezcan de manera viable.

El almacenamiento de la electricidad

En segundo lugar figura de modo especial el almacenamiento de la electricidad. Hoy todavía es complicado, pero si finalmente los vehículos híbridos se implantan, como todo lo hace prever, sus baterías pueden ser utilizadas como almacenamiento, además de que la recarga sería gratis para los autoproductores. Algunos estudios han encontrado que los vehículos privados se emplean menos del 10 % de su vida útil, de modo que la disponibilidad de sus baterías sería muy alta. Por otra parte, se está invirtiendo masivamente en métodos de almacenamiento, tanto por parte de empresas privadas como por gobiernos: en España, por ejemplo, Acciona está desarrollando superbaterías adecuadas para consumidores medios. La Unión Europea, y EE.UU. han destinado también recientemente grandes partidas de gasto a esta investigación.

En tercer lugar, se pueden explorar métodos de lo que se denomina gestión de la demanda, es decir, adaptación de la demanda a la oferta. Por ejemplo, en una vivienda particular que determinados electrodomésticos funcionen cuando la electricidad autoproducida esté disponible —como que la lavadora entre en funcionamiento cuando hay sol—. Esto en el sector industrial y de servicios puede ser más fácil de llevar a cabo, adaptando procesos de producción o de servicio a la generación de electricidad. Con la energía solar resulta más fácil de hacer, dado que aunque es variable, su ciclo es más o menos estable y por ello predecible. Con la eólica es más difícil, dada la dificultad de su predicción, de modo que una tarea complementaria de este aspecto es el desarrollo e implantación de modelos matemáticos y estadísticos predictivos. Con una antelación de 24 horas, y a nivel agregado —por ejemplo, toda España—, estos modelos ya existen y son altamente fiables. El desafío es, por tanto, desarrollarlos con mayor detalle geográfico, y con mayor antelación.

El autoconsumo es ahorro

Las ventajas del autoconsumo eléctrico, en resumen, son numerosas e incuestionables: para los autoproductores puede suponer ahorros muy significativos, más importantes aún si cabe en la situación de grave crisis actual. Y especialmente para las empresas industriales y de servicios, que pueden reducir el coste de la energía eléctrica considerablemente y de este modo ser mucho más competitivas. Para el modelo eléctrico, ayuda a estabilizar la red y permite grandes ahorros en el despliegue e inversión en nuevas redes. Y por supuesto, para la sociedad en general, contribuiría a la disminución del desempleo, al crecimiento, a la reducción de la dependencia energética y el déficit exterior, a la lucha contra el cambio climático, etc.

Necesitamos una nueva legislación

Pero para que se desarrolle es necesario en primer lugar, una legislación sencilla, clara, no obstructiva, y estable, que permita planificar las inversiones, sin las ya desgraciadamente habituales sorpresas retroactivas a las que en España estamos acostumbrados, y no discriminatoria a favor de unos pocos y en contra de la mayoría de la sociedad.

Por parte del sector empresarial también es necesario un esfuerzo en el desarrollo de opciones viables que combinen varias fuentes de energía renovable, y que se desarrollen mejores modelos predictivos. En particular, se debe subrayar la dificultad de evaluar la rentabilidad concreta de cada proyecto, para lo que es necesario el desarrollo de modelos matemático-financieros mucho más detallados y claros que los derivados de simples hojas de cálculo estándar. Y a este respecto hay que ir algo más allá de la simple afirmación generalista de que «es previsible que los precios de la electricidad sigan aumentando»: esto es muy particularmente cierto en España debido a antiguos errores regulatorios que han permitido la aparición y crecimiento manipulado del denominado «déficit de tarifa», y además por el probable aumento del precio de los combustibles fósiles. Pero también es cierto que aquí hay grandes incertidumbres, derivadas de la velocidad del crecimiento mundial y de la substitución de estos combustibles por renovables, pues aunque en España vayamos para atrás, el resto del mundo va aceleradamente en la otra dirección, la renovable y el autoconsumo, que puede llegar a disminuir de forma significativa y a corto plazo la demanda, y por tanto el precio de los combustibles fósiles.

Ignacio Mauleón

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2 comentarios en “Autoconsumo eléctrico: la visión ‘larga’ (2)

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