Autoconsumo eléctrico fotovoltaico (1)

Caminamos hacia el autoconsumo energético y urge su regulación.

Autoconsumo eléctrico fotovoltaico

Cuando se habla de autoconsumo energético se hace referencia generalmente a la producción y consumo simultáneo de electricidad de origen fotovoltaico por parte de empresas, sector residencial y edificaciones en general. Ello se debe a las espectaculares y sostenidas caídas en el precio de la energía generada por este procedimiento durante los últimos 30 años, que han llevado a que en la actualidad sea ya más rentable producir y consumir la propia electricidad que comprarla a la red de distribución en numerosos casos. Y además, todo hace pensar que este proceso va a continuar de forma irreversible, a pesar de todas las trabas que se le están poniendo y se le pongan.

Hoy día todavía, su aplicación plantea algunos problemas derivados de dos características inevitables:

1. No siempre hay sol cuando se desea encender la luz, por decirlo gráficamente.

2. La electricidad es difícil y cara de almacenar.

Este desajuste es la fuente principal de problemas, ya que hoy por hoy la única posibilidad de almacenamiento rentable es en la red eléctrica general, es decir, vertiendo la producción no consumida instantáneamente y recuperándola después cuando se consuma. Técnicamente esto no solo no plantea ninguna dificultad, sino que es altamente beneficioso para el funcionamiento general del sistema eléctrico. Por ejemplo, el mayor consumo de electricidad y los precios más altos a lo largo del día coinciden en gran medida con las horas en las que más energía FV se produce, lo que ayuda a bajar los precios y estabiliza el sistema.

El ejemplo reciente de Alemania, donde a final de 2012 se habían instalado 30Gw de paneles solares, equivalentes a 10 o 12 centrales nucleares de tamaño medio (1 Gw), es muy ilustrativo al respecto. Aún más, el exceso de producción de unos puede compensarse con el exceso de demanda de otros consumidores cercanos, lo que evita las pérdidas en el transporte de energía a largas distancias impuestas por el modelo actual de distribución. Y al mismo tiempo, todo este modelo reduce la necesidad de invertir en el despliegue de costosísimas inversiones en redes eléctricas, difícilmente abordables en Europa en el momento actual de crisis.

Regular el sistema

Pero hoy día, y al menos en España, la opinión general es que el autoconsumo FV no es todavía rentable sin una regulación mínimamente favorable. La clave está en el desajuste entre producción y consumo, que puede solventarse con el denominado Balance Neto —Net Metering—, y que en otras palabras implica que los consumidores solo pagan por el consumo en exceso sobre la producción instantánea una parte o nada, siempre que hayan vertido a la red dicho consumo previamente. Y si se producen excedentes, se les retribuyen, todo ello referido a un período concreto, por ejemplo un año. La clave reside, por tanto, en la regulación de estas cantidades.

Un peligro para las eléctricas

Por supuesto, no debería plantearse ningún problema dado lo lógico del procedimiento, pero el problema surge, cómo no, de las grandes eléctricas que ven peligrar una parte de su inmenso negocio. Este problema se viene dando en todo el mundo, y en algunos lugares como California o Alemania tiene una larga tradición, donde llevan cerca de 30 años con esta discusión que, aunque lentamente, se va decantando claramente hacia la opción más rentable y beneficiosa para consumidores y sociedad en general, es decir, el autoconsumo con balance neto regulado de una manera mínimamente favorable.

Al respecto el argumento universal de las grandes eléctricas es que esta solución es «egoísta», pues el consumidor que no la adopte deberá pagar por los costes de la red no asumidos por el autoconsumidor-productor. No vamos a entrar aquí ahora en lo absurdo y casi desesperado de este «argumento», que equivale más o menos a decir que si apagamos la luz para ahorrar estamos siendo insolidarios con nuestro vecino que no la apaga. Y lo mismo si reemplazamos bombillas de alto por bajo consumo, o cualquier otra medida de ahorro eléctrico.

Avance del autoconsumo

Este modelo se está implantando aceleradamente en todo el mundo, y buenos ejemplos son California, Alemania, Brasil, México, Italia, etc. En España actualmente sigue sin desarrollarse, debido a una regulación complicada, confusa, y cambiante, que hace muy costosa y larga su implantación, aunque existen algunos ejemplos pioneros y varias autonomías lo están favoreciendo a pesar del obstruccionismo del gobierno central –especialmente Murcia y Extremadura–. Más aún, estas instalaciones están sometidas al ya desgraciadamente habitual riesgo regulatorio en el sector FV con efectos retroactivos, al que nos tienen acostumbrados los sucesivos gobiernos en este país.

Quizás es oportuno señalar, finalmente, que la reciente ola crítica contra la energía FV en algunos países europeos y especialmente España, no se debe de ninguna manera a su fracaso, sino precisamente a todo lo contrario, su espectacular éxito, que previsiblemente continúe debido al descenso de su coste, lo que hace casi inevitable que el autoconsumo se implante rápidamente de un modo u otro, a menos que se declare directamente ilegal.

Ignacio Mauleón

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2 comentarios en “Autoconsumo eléctrico fotovoltaico (1)

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