Desbarajuste energético

DESBARAJUSTE_ENERGETICO

Las últimas semanas han sido pródigas en noticias relacionadas con la energía que muestran no solo los riesgos a los que España se enfrenta sino que, además, constatan la falta de una política sensata que a medio y largo plazo garantice el suministro y consumo energético. Repasémoslas brevemente.

1. Dependemos del gas de países inestables

El ataque a la planta de gas en Argelia prueba nuestra vulnerabilidad. España se abastece del 40 al 45 % del gas que consumimos, vía gas licuado en su mayor parte, y por un gaseoducto directo. Ataques en cadena a diferentes países productores de gas —lo que tampoco es tan difícil dada la inestabilidad política y social de muchos de ellos— pondrían en riesgo nuestro suministro energético en el corto plazo, dada además la escasa capacidad de almacenamiento de que disponemos.

2. El Gobierno rechaza las renovables

Parece obvio que la única vía de sustituir esa dependencia exterior inestable es la producción interna de energía. Pero ¿qué ha hecho nuestro Gobierno? El mismo día que se producía el ataque España demostraba su desinterés por las renovables abandonando su puesto en el consejo de IRENA (Asociación internacional de energía renovable, sita en Abu Dabi), ante la sorpresa general, dado que fue una agencia creada precisamente por Alemania, Dinamarca y España. Además, y en la misma semana, se intentaba hundir aún más a las renovables haciéndolas nuevamente responsables del incremento del déficit de tarifa —de cómo se calcula dicho déficit seguimos sin saber nada—.

3. Apoyamos actividades peligrosas

Dado que el gobierno con el ministro Soria a la cabeza renuncian a las renovables, su política consiste en utilizar vías no convencionales de suministro, haciendo mención expresa del fracking. Aparte del hecho de que esta forma de obtención de gas es altamente contaminante y genera inestabilidad del terreno —hasta CSI Las Vegas le dedicó un capítulo demostrando su relación con enfermedades cancerígenas y terremotos de intensidad media— es un método caro, contaminante como ya hemos dicho, y con una baja EROI (rentabilidad energética, o energía obtenida por energía invertida). Además, ni siquiera se sabe si se va a encontrar.

4. Las comunidades autónomas empiezan a rebelarse

La única noticia buena en todo este despropósito político/económico de la actual Administración es la creciente y cada vez más fuerte oposición desde los gobiernos autonómicos a la política del ministro Soria: El País Vasco y Cantabria se han desmarcado claramente de ella, y comunidades como Extremadura, Murcia, Canarias o Navarra, casi todas gobernadas por el mismo PP o partidos afines, se han decantado en mayor o menor medida por el rechazo expreso al fracking, al nuevo impuesto del 7 %, y por el apoyo a las renovables y el autoconsumo.

Las últimas informaciones aparecidas en los medios la semana pasada sobre corrupción, si bien en un principio parecen desligadas de las anteriores, y unidas a los vasos comunicantes públicos y bien conocidos entre los políticos y las eléctricas, analizadas en cierto detalle pueden explicar mucho de lo expuesto en este post.

FIRMA_JOSE_LUIS_CALVO

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