¿Arabia Saudí renovable?

Por sorprendente que pueda resultar, y como ya sugirió The Economist hace no mucho, así parece ser. Dado que Arabia es el mayor productor mundial de petróleo, que exporta el equivalente a 12,5 millones de barriles diarios, lo que supone más del 10 % de la demanda mundial, el anuncio es una fortísima llamada de atención sobre la sostenibilidad del modelo energético mundial, e incluso del orden económico.

Varios políticos saudíes relevantes han efectuado el anuncio. El discurso no ha sido único, pero de las declaraciones efectuadas se pueden extraer las siguientes conclusiones.

Cien por cien renovable

Primero, dado que esperan que su demanda interna de energía prácticamente absorba toda la producción actual en un par de décadas, es mucho más rentable vender petróleo a 100 USD el barril, que consumirlo internamente a precios muy subvencionados —como siempre en estos casos, para poder mantener un poder fuertemente autoritario sobre una sociedad arcaica—. Por ello, proponen otro modelo energético basado en energías renovables de todo tipo aunque con primacía solar, y en nuclear. Los objetivos, aunque no son precisos, resultan en todo caso muy ambiciosos y pretenden alcanzar el 100 % renovable en pocas décadas y en todo caso un 50 % en dos o máximo tres.

En segundo lugar y para llegar a este modelo, proponen un modelo inicial —dos años máximo—, de subvenciones directas, para pasar después al modelo de Feed in Tariffs; es decir, las «primas» españolas. El objetivo no es solo energético, y se pretende asimismo desarrollar una industria interna capaz de exportar tecnología y know-how en pocos años. Así, han anunciado con toda claridad que el coste de cada tecnología es solo un factor más a tener en cuenta, y que priman las tecnologías menos desarrolladas, ya que tienen mayor recorrido en la «curva de aprendizaje», como el CSP, o solar térmica de concentración, en la que por cierto España es líder mundial, y más concretamente las empresas Abengoa y Acciona. Por la misma razón, y con el objetivo de desarrollar una industria propia, los incentivos en forma de primas van a ser muy altos inicialmente, similares a las que se pagaron en España durante la calumniosamente llamada burbuja fotovoltaica.

Han sugerido, también, que en lugar de exportar petróleo podrían exportar bienes derivados, como plásticos, polímeros, fertilizantes, etc., con mucho mayor valor añadido, y que en su política de atraer inversiones extranjeras, de nuevo no van a primar necesariamente el precio, sino también el origen de las ofertas, y por supuesto que van a diversificar y que pretenden colaborar con todo el que tenga algo que aportar.

Los precios del petróleo no bajarán

Las lecciones que se pueden extraer de aquí son innumerables y de profundo calado y señalaremos algunas obvias y algo sorprendentes. Primero, dejan de lado completamente la discusión sobre al agotamiento del petróleo —peak oil como primera señal de alarma—, e incluso del cambio climático, dando ambas cuestiones implícitamente por supuestas. Por ello, los precios del petróleo van a mantenerse o seguir subiendo para siempre.

En segundo lugar, y como han subrayado insistentemente, no se trata solo de una política energética, sino también industrial, evitando el «mal holandés», e incluso global, pues todo indica que pretenden tener un papel en el terreno político mundial, y muy probablemente mantener su influencia en Oriente Medio. La apuesta por la nuclear efectivamente no tiene otra explicación, siendo el probable objetivo oculto desarrollar armamento nuclear.

La energía es fuente de riqueza económica

Como primer resumen, y desde el punto de vista estrictamente económico, la lección es contundente: olvidemos la discusión sobre el posible agotamiento del petróleo, la existencia del cambio climático, y el supuestamente coste alto de las renovables por comparación a las fósiles: solo son señuelos destinados a distraer a la opinión pública y a la sociedad (sin que ello obste para que los dos primeros puntos sean ciertos). Y, finalmente, la energía es la fuente principal de la riqueza económica hoy por hoy, e incluso de influencia política, y representan una oportunidad única.

¿Y en España?, después del esfuerzo realizado con la fotovoltaica, y ahora con la termosolar, ambas tecnologías son perseguidas con verdadera saña y ahínco por el actual ministro de Industria. Claro que teniendo en cuenta su probable destino profesional cuando finalice su mandato, y que las eléctricas españolas de español solo tienen el nombre, pues están en su mayoría en manos extranjeras, no es de extrañar que finalmente la política sea absurda, o más exactamente, nada de absurda, sino contraria a los intereses nacionales.

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3 comentarios en “¿Arabia Saudí renovable?

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