La maldición del petróleo

El descubrimiento de yacimientos de petróleo, y el consiguiente y probable «mal holandés» (algo que recientemente ha ocurrido en varios países, entre ellos la Venezuela de Chávez), no es necesariamente inevitable, y el mejor contraejemplo es Noruega.

Países que deben servir de ejemplo

En Noruega, país en el que también se descubrió petróleo, se nacionalizó y se decidió invertir las rentas obtenidas de las exportaciones en un fondo público para financiar las pensiones de todos los noruegos. Simultáneamente, Noruega se abastece internamente mediante energías renovables: hidráulica autóctona, eólica importada de Dinamarca, y geotérmica para calefacción doméstica.

Y hay otros ejemplos: Escocia, donde también se encontró petróleo y que todavía lo explota en plataformas marinas, que es actualmente un líder en energía eólica marina; Brasil, que consume fundamentalmente energía hidráulica y etanol para el transporte, en lugar de petróleo, que lo exporta; el emirato de Abu Dabi, que dedica los recursos del petróleo a inversiones exteriores y ha apostado  internamente por el turismo del más alto nivel, la arquitectura vanguardista y la energía fotovoltaica. Incluso Arabia Saudí, el mayor productor mundial de petróleo, está apostando internamente en energía fotovoltaica y en plantas solares de concentración en Marruecos. ¿De qué depende entonces que un país con petróleo se decante por una u otra opción?, pues parece que de factores políticos internos, y del grado de corrupción o transparencia de uno u otro signo del juego político.

¿Y en España?

Según el ministro Soria, que pasa del «todas las energías son necesarias» al «hay exceso de capacidad», la moratoria a las renovables y la continuada persecución contra la solar, especialmente la fotovoltaica, pasando por nuevas concesiones de exploración petrolíferas a Repsol cerca de las islas Canarias, toda la respuesta ha sido que «encontrar petróleo sería una suerte», y que después de todo Marruecos está explorando ya la zona. Hay que decir en un inciso que Canarias está llevando a cabo una lógica protesta, ya que la exploración puede impactar fuerte y negativamente en su turismo, y sabido es que el autoconsumo basado en las energías solares y eólica es más barato que el petróleo.

La maldición del petróleo

En realidad, el petróleo puede convertirse fácilmente en una maldición, como se explicó en el post anterior, «Chávez y el petróleo». Marruecos ya ha relegado sus planes nucleares y petrolíferos para apostar decididamente por la energía solar: la española Acciona acaba de adjudicarse un contrato para una planta termosolar, y existen varias ya en funcionamiento; además, están anunciados concursos internacionales muy voluminosos para invertir en plantas fotovoltaicas sobre suelo.

En definitiva, hemos pasado de ser líderes mundiales en fotovoltaica y otras renovables, a desaparecer por completo debido a la inseguridad jurídica creada por los dos últimos ministros de industria, pasando por la apuesta por energías caducas que se están abandonando en todo el mundo.

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2 comentarios en “La maldición del petróleo

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