Renovables y ahorro: 1 + 1 = 4

El REN21, una organización internacional independiente dedicada a analizar y publicar informes sobre el estado y  la evolución prevista de las renovables en el mundo, ha publicado recientemente su Renewables Global Status Report para 2011. En él se destaca que, pese a la crisis europea y las inseguridades en los mercados financieros mundiales, la inversión mundial en energías renovables creció un 17 %. Más concretamente, en electricidad y por cuarto año consecutivo, la mitad de las nuevas inversiones lo fueron en energía renovable, y precisamente en Europa en su mayor parte.

Renovables: más por menos

Este año, además, el informe apunta un nuevo aspecto. Cuando se establecen objetivos para renovables suelen ir acompañados de recomendaciones simultáneas sobre ahorro de energía en varios frentes. Pero en el caso de las renovables, no se trata simplemente de la sustitución de energías fósiles y nuclear convencionales por renovables, sino que son precisamente las renovables las que permiten obtener los mismos servicios energéticos con menor volumen de energía. En otras palabras, más por menos.

Hay dos ejemplos inmediatos de cómo ocurre esto:

  1. El autoconsumo
  2. El transporte

El ahorro del autoconsumo

El ahorro se produce por dos razones, y la primera es que se evitan las pérdidas por el transporte de energía a través de las redes eléctricas, que pueden llegar a suponer el 10 o el 15 % de la electricidad total, y que se pierde en generación de calor no recuperable. Pero es que, además, se evita el despliegue de costosísimas redes y su posterior gestión, siempre compleja.

Dada la intermitencia de las renovables, esta solución generalmente tiene que ir acompañada de dispositivos de almacenamiento energético para adaptarlas a los patrones de la demanda. En el caso del autoconsumo estricto, los excedentes no pueden ser almacenados en la red ni tampoco vendidos. Pero existen ya métodos cada vez más asequibles y eficientes de almacenamiento en pilas tradicionales de ion-litio, y se están desarrollando rápidamente las pilas de hidrógeno y el almacenamiento en depósitos de aire comprimido, lo que puede llegar a garantizar el suministro durante algunas semanas.

El ahorro del transporte

En el transporte de personas y mercancías el ahorro se produce porque el motor de combustión tradicional, por más eficiente y avanzado que sea, pierde el 80 % de la energía generada en calor no recuperable. En el caso del motor eléctrico, por contraste, esta pérdida se reduce al 20 %. Más todavía, se están investigando y desarrollando activamente soluciones renovables para el transporte marítimo. De hecho, existen ya diseños que utilizan las velas tradicionales con paneles fotovoltaicos incorporados, e incluso extensas velas que podrían desplegarse a gran altura, empleando nuevos materiales para su diseño y enlace con las embarcaciones (de hecho, alguno de estos diseños están ya funcionamiento en Australia).

Y finalmente, y si tenemos en cuenta que un dispositivo de almacenamiento para la energía generada en régimen de autoconsumo pueden ser los propios vehículos híbridos o eléctricos privados, el ahorro es doble: 1+1=4.

Cuesta trabajo creer que personas con poder decisorio, y a las que se les suponen unos conocimientos básicos de economía, no entiendan argumentos tan sencillos y las innumerables ventajas de las renovables.

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2 comentarios en “Renovables y ahorro: 1 + 1 = 4

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