Pero ¿existe una política energética?

El actual ministro de industria, Sr. Soria, llegó desde Canarias con un aura de prorrenovable, y con una misión al parecer prioritaria: acabar con el llamado «déficit de tarifa». Pronto advirtieron desde Canarias que en el período en que tuvo responsabilidades directas sobre energía, precisamente allí, donde las renovables son mucho más competitivas que en la península, y en bastantes lugares han alcanzado ya la denominada «grid parity», las renovables crecieron menos que en la península, especialmente la fotovoltaica.

Ya en el ministerio, hasta ahora su gestión (que va para más de nueve meses) se ha caracterizado por algunas (pocas) medidas claras y muchos rumores y declaraciones a cuál más preocupante.

Las medidas de Soria

Las medidas fundamentales han sido:
1) Moratoria completa e incondicional a todo el programa renovable, caso casi único en toda Europa, incluyendo Italia y Grecia, que en medio de una grave crisis siguen adelante de un modo u otro.
2) Freno a la normativa del autoconsumo y balance neto.
3) Prórroga a la ya obsoleta central nuclear de Garoña, sin contrapartidas.
4) Concesión de permisos de exploración petrolífera a Repsol, al frente de las costas de Canarias, y también de Tarragona.
5) Una serie de recortes dirigidos a paliar el aumento del déficit de tarifa, incluyendo una fuerte restricción a la independencia de la Comisión Nacional de la Energía.
6) Recorte de las subvenciones al carbón nacional.

Los rumores

Respecto a anuncios y rumores, aparte de acabar con el déficit de tarifa, el objetivo parece ser que es reformar definitivamente el sector eléctrico. Para ello se ha propuesto una tasa o impuesto que incluiría todo tipo de energías, pero de forma discriminada, de modo que la fotovoltaica soportaría un peso (19 %) casi 4 veces superior a, por ejemplo, la nuclear e hidráulica.

También recientemente ha sugerido la aplicación de un impuesto especial al gas (denominado céntimo verde sin ninguna explicación lógica) y una reedición del plan Renove para favorecer la industria automovilística.

Todos contra el ministro

Con todo este conjunto de medidas, escasas pero algunas contundentes, y numerosos rumores con desmentidos y contrarrumores de todo tipo y origen, lo que sí hay que reconocer al ministro, es que ha soliviantado prácticamente a todo el sector, renovable, y no renovable, especialmente a la minería e incluso a la patronal eléctrica Unesa.

Pero aun admitiendo la posibilidad de que tal situación fuera inevitable para resolver los problemas energéticos, la pregunta es si se ve una línea clara en estas medidas, y cuál es en su caso. Y la respuesta más aparente es que, desgraciadamente, la única línea consistente que se ve es la continuación de la persecución casi obsesiva de la energía fotovoltaica, ya iniciada por el anterior ministro socialista, y su extensión a todas las renovables, con excepción de los biocombustibles, como respuesta puramente política a la expropiación de YPF por parte de Argentina.

Simultáneamente se favorecen las energías tradicionales, especialmente la petrolífera, pero también la nuclear e hidroeléctrica. Menos, sin embargo, el gas.

Intereses ocultos

Todo tipo de especulaciones se pueden hacer, y se han hecho, acerca de los posibles intereses que haya detrás de todo esto. Pero lo que sí parece claro es que estas medidas:
1) No resuelven el problema fundamental de la energía, como es la dependencia exterior, cercana al 90% si se incluye la importación de uranio.
2) Nos alejan definitivamente de Europa, además de que perdemos la posición de liderazgo mundial alcanzada con mucho esfuerzo y un futuro prometedor, en el campo renovable.
3) Ni tan siquiera responden a un modelo energético claro para los próximos años, al menos que se haya expuesto con claridad.

¿Conclusión? Pocas cosas claras surgen, excepto la persecución total de las renovables, y la falta de coherencia y objetivos en el resto de medidas, al menos que se hayan conocido públicamente. Y lo peor es que, probablemente, la denominada reforma energética tendrá lugar próximamente bajo alguna de estas líneas, pero por el momento y como dicen los ingleses, esperar y ver.

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3 comentarios en “Pero ¿existe una política energética?

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